TÉCNICAS DE VAPEO

Vapear es bastante diferente a fumar.

Todos cuando comenzamos tendemos a aspirar de la misma manera que con un cigarrillo convencional y eso no es lo óptimo. En un cigarrillo electrónico las caladas han de ser más largas y suaves que con un analógico.


La explicación de por qué aspirar más con un cigarrillo electrónico no implica más cantidad de vapor es sencilla; con un cigarro convencional se produce combustión y al aspirar con más fuerza se produce más rápido la misma, produciendo más humo, y en consecuencia, mas golpe de garganta. Con un vapeador no existe combustión, si no vaporización de un líquido gracias al calor que desprende una resistencia, la cual se calienta gracias a la energía eléctrica. Por tanto, el vapor producido y el golpe de garganta depende de varios factores; la potencia generada por el conjunto de batería y resistencia (o lo que es lo mismo, la temperatura que es capaz de alcanzar la resistencia), y la composición del líquido (dependiendo de sus componentes generará más cantidad de vapor o menos y tendrá un golpe de garganta más duro o más flojo).
El hecho de aspirar más fuerte solo hará que entre en nuestros pulmones más cantidad de aire pero la misma cantidad de vapor, por lo que el efecto será justamente el contrario al que deseamos.

Los líquidos también puedes fabricarlos tú, utilizando todas las precauciones y medidas necesarias para que no cometas errores perjudiciales para tu salud, esto sólo se recomienda para usuarios avanzados y que quieran disminuir sus gastos o bajar el consumo de nicotina del mínimo vendido por los fabricantes que es 03mg., también puedes mezclar líquidos de 06mg. con líquidos sin nicotina hasta lograr los grados que te satisfagan en el consumo diario, esto es un claro ejemplo de lo que han hecho muchos vapeadores, comenzaron con 18mg. de nicotina, luego bajaron a 11mg, después a 6mg. y finalmente, están mezclando estos últimos con líquidos a 0mg de nicotina.

Mantenimiento y cuidado básico del vapeador


Los vapeadores son aparatos electrónicos, por lo que se deben tratar con cuidado con el fin de que no se rompan. Contienen elementos que pueden estropearse con un uso inadecuado (golpes, caídas...) por lo que es conveniente tratarlos con cuidado. Trata tu vapeador como si fuera tu teléfono móvil de última generación y acertarás.

También es aconsejable limpiar habitualmente las conexiones eléctricas y roscas de las piezas, pues es normal que se escape un poco de líquido de los depósitos por las diferentes entradas de aire que tienen.

De vez en cuando es aconsejable también limpiar completamente los atomizadores en la medida de lo posible. Sean atomizadores comerciales, en los que sólo se puede desmontar la boquilla por donde se recarga el líquido, o reparables, es buena idea sumergirlos en agua templada o vodka unas horas y dejarlos secar posteriormente. Existen otros métodos algo más avanzados que varían en función del tipo de atomizador utilizado. Infórmate de dichos métodos en los foros o en video-tutoriales antes de hacer experimentos.

No utilices líquidos no aptos para el consumo en cigarrillos electrónicos (por ejemplo, whisky, cocacola, listerine, y cualquier cosa que se te pase por la cabeza...) Limítate al principio a vapear líquidos comerciales y a buscar sabores que sean de tu agrado, ya tendrás tiempo para crear tus propios líquidos y experimentar con la alquimia.


Las baterías de los vapeadores sólo deben ser cargadas con sus respectivos cargadores, o siguiendo las indicaciones de los fabricantes.